Cómo armar un CV cuando todavía no has tenido un trabajo formal
Casi nadie necesita ayuda para llenar la página. Lo que cuesta es saber cuáles de las cosas que sí hiciste cuentan como experiencia, y en qué sección hay que ponerlas para que el sistema las encuentre.
Última revisión:
Lo que hiciste sí cuenta; el problema es dónde lo ponés
Cuando el sistema convierte tu CV en campos, la experiencia laboral deja de ser texto y pasa a ser una lista de entradas con empresa, puesto y fechas. De ahí sale el cálculo de cuántos años tenés. Los filtros de «2 años o más» leen ese cálculo y nada más.
Ahora mirá lo que modelan los sistemas por dentro. Textkernel, el motor de extracción detrás de buena parte del reclutamiento en Europa y de varias plataformas globales, no tiene una entidad para proyectos. El formulario de postulación de Workday tampoco tiene campo de proyectos. Los dos calculan la experiencia a partir de las entradas de empleo. Proyectos no entra en esa cuenta.
La consecuencia es incómoda, y es la razón de ser de esta guía. Si tu voluntariado de nueve meses quedó archivado bajo «Proyectos», puede que nunca entre al campo que el filtro lee. Existe en el documento y no existe en la búsqueda.
La regla que sí funciona es de etiquetado, no de invención. Si hubo un puesto, una organización y un rango de fechas, eso es una entrada de experiencia, y llamarla así es cierto sin importar si te pagaron. Lo que de verdad no tiene organización (algo que construiste por tu cuenta, un estudio autodirigido, una pieza de portafolio) va en Proyectos.
Voluntaria · Comedor Comunitario, San José · Mar 2023 – Dic 2023
Esa línea describe con exactitud un puesto real. Lo que sí sería deshonesto es dar a entender que fue un salario. No le pongás un título inventado que suene a planilla, no le inflés el alcance y no te saqués métricas. La entrada dice lo que fue, y lo que fue ya alcanza.
Qué cuenta, concretamente
Aplicá la misma prueba de puesto, organización y fechas a todo lo que hiciste en los últimos años. Sobrevive más de lo que uno cree.
La práctica profesional y las pasantías cumplen la misma prueba de puesto, organización y fechas, así que la recomendación es tratarlas como entradas de experiencia aunque hayan sido cortas y sin pago. El TCU también. Ahí conviene una precaución: escribí lo que hiciste además de las siglas, porque un sistema configurado fuera de Costa Rica no sabe qué es un trabajo comunal universitario, y un reclutador en Ciudad de México tampoco.
El negocio de la familia es un caso que mucha gente prefiere no poner. Si durante dos años abriste, cerraste, cobraste y llevaste el inventario, eso es un puesto con fechas. Escribilo como lo que fue y decí que es familiar. Dejarlo ambiguo es lo que después no vas a poder respaldar en la entrevista.
Encargada de caja e inventario · Pulpería La Esquina (negocio familiar) · Ene 2022 – Actualidad
El trabajo por cuenta propia funciona igual. Si le facturaste a clientes durante un período, hubo un puesto y hubo fechas, y la organización sos vos. «Diseñadora independiente» es una descripción exacta y no un eufemismo.
En Proyectos va lo que no tiene organización detrás. El proyecto que armaste solo, el portafolio, el curso que terminaste por gusto. Ahí conviene una línea de contexto antes de las viñetas, porque nadie sabe qué es tu proyecto por el nombre.
Con poca experiencia, el orden de las secciones cambia
El orden por defecto pone la experiencia de primero, porque para la mayoría de la gente esa es la respuesta a la pregunta del reclutador. Cuando no lo es, mantener ese orden deja el tercio superior de la página, que es lo único que se lee de corrido, ocupado por la parte más débil. Eso se arregla moviendo secciones, no inventando contenido.
Con menos de dos años de experiencia, o ninguna, Educación y Proyectos suben por encima de Experiencia. En un campo técnico, Habilidades sube también, porque es lo que se busca por palabra clave. En un campo regulado (salud, docencia, transporte, cuido) Certificaciones y Licencias suben por encima de Experiencia, y muchas veces también al encabezado, porque ahí la credencial funciona como portón y no como diferenciador.
Lo que no hay que hacer es el CV funcional, ese formato que agrupa habilidades por tema y desprende la cronología de los puestos donde se usaron. Se extrae peor, porque el parser pierde la relación entre lo que sabés hacer y dónde lo hiciste. Y los reclutadores lo leen como que algo se está escondiendo. Circula un dato de que «el 63% de los reclutadores lo ve mal». Se lo atribuyen a fuentes distintas según quién lo repita, no encontramos el estudio original en ninguna de ellas y no tiene metodología publicada, así que no lo citamos. La dirección sí es consistente entre practicantes, y el problema de extracción es mecánico y verificable.
Mover secciones enteras es seguro. Disolver la cronología no.
Las secciones que cargan un CV delgado
Cuando la experiencia es corta, el peso lo llevan Educación, Proyectos, Voluntariado, Cursos, Idiomas y las actividades extracurriculares. No todas pesan igual para el software. Conviene saber cuáles entiende de verdad.
Un encabezado de sección puede caer en tres categorías distintas, y solo la primera se convierte en un campo que el software pueda buscar. La peor es la tercera: un encabezado que el parser no reconoce no marca una frontera, así que su contenido se pega a la sección anterior y desaparece de la vista.
La consecuencia práctica acá es corta. Poné los encabezados aburridos. «Voluntariado» funciona casi en cualquier sistema, «Dónde he dejado huella» hace daño activo, y en español el juego seguro es Experiencia Profesional, Educación, Habilidades, Certificaciones, Proyectos, Idiomas y Voluntariado.
Las tres categorías, con el orden y el inventario completo, están en Secciones del CV.
Certificaciones e Idiomas merecen mención aparte. Comparamos seis sistemas que tuvieron que comprometerse con un esquema (el parser de Textkernel, JSON Resume, Europass, LinkedIn, el formulario de Workday y USAJOBS) y esas dos secciones tienen dónde caer en los seis, incluidos los dos más restringidos, aunque en el currículum federal estadounidense son opcionales y en Europass las certificaciones van dentro de formación. Si tenés un curso terminado o un nivel de inglés que podés sostener, tienen dónde caer.
Lo que se castiga es lo genérico, no la IA
Conviene desarmar el miedo, porque cambia qué es lo que hay que cuidar. El experimento con mejor diseño que hay sobre esto es uno aleatorizado, publicado en Management Science, sobre 480.948 buscadores de empleo en una plataforma de trabajo en línea. Darles un corrector de gramática, estilo y ortografía subió un 8% la probabilidad de ser contratado, y entre quienes se contrataron el salario por hora fue un 10% más alto, sin que nadie cambiara de comportamiento. Pero fijate qué midió: una herramienta que corrige lo que ya escribiste, no una que escribe el CV por vos.
Del otro lado, varias encuestas de vendedores coinciden en que lo que se rechaza es la salida genérica, aunque las publican empresas con interés en esa narrativa. Y la detección es mala de todas formas.
La evidencia completa, incluida la parte donde los detectores automáticos discriminan contra quienes no escriben inglés nativo, está en CV con IA en 2026.
Lo escaso ya dejó de ser la redacción y pasó a ser la especificidad. Para un CV delgado eso es buena noticia, porque lo específico no requiere años. Requiere haber estado ahí. «Atendí caja» lo puede haber escrito cualquiera sobre cualquiera. «Cierre de caja de un turno de fin de semana, con cuadre propio y un promedio de 300.000 colones diarios» solo lo puede escribir quien estuvo ahí.
Cómo lo maneja PalBrete
El modelo escribe el CV como una lista ordenada de secciones, y el orden de esa lista es el orden en la página. Eso es lo que permite subir Educación y Proyectos por encima de Experiencia en un perfil corto sin tocar la cronología de nada.
El vocabulario de secciones es un conjunto cerrado y no texto libre. El modelo puede pedir resumen, experiencia, proyectos, educación, certificaciones, idiomas, habilidades o un bloque adicional con encabezado, y nada más. No existe la forma de pedirle al renderizador una tabla, una columna o un cuadro de texto, así que los formatos que rompen la extracción no son alcanzables ni por error. El nombre y los datos de contacto tampoco son un bloque. El renderizador siempre los emite como encabezado fijo, para que no se puedan reordenar ni omitir.
El documento sale en una sola columna, con las fechas debajo del puesto y no alineadas a la derecha. Eso último se ve peor y es deliberado. Medimos las dos versiones extrayendo el texto con pdftotext y con pdfminer.six, y la fecha alineada a la derecha resultó ser una columna de una línea de alto. El extractor la lee como columna, emite el bloque de fechas antes del puesto al que pertenece y desprende los años de la institución. La comparación entre las dos versiones se corrió una vez, con los dos motores. Lo que quedó automatizado es más angosto: una prueba que renderiza nuestro propio PDF, le extrae el texto con pdftotext y falla en rojo si deja de salir entero y en orden. Todavía se corre a mano y no está enganchada al build.
Algunas industrias enrutan a un patrón de tamizaje (credencial primero, portafolio primero, evidencia primero, volumen primero) y eso cambia qué le pedimos priorizar al modelo; las demás se atienden con la instrucción general, que es el CV honesto por defecto. Lo que no cambia con la industria ni con el puesto es la línea de honestidad. Reordenamos, reescribimos con precisión, cortamos lo que no viene al caso y espejeamos el vocabulario del anuncio para cosas que de verdad hiciste. No inventamos habilidades ni experiencia, no inflamos el alcance, no nos sacamos números y no rellenamos de palabras clave. Si el perfil no calza con el puesto, la salida sigue siendo un CV honesto que no calza.
El recorrido completo, desde el anuncio hasta la persona que abre el archivo, está en Qué pasa con tu CV.