Consejos de CV que ya no sirven, y algunos que nunca sirvieron
Mucho del consejo que circula era correcto en 2010 y envejeció mal. Otra parte nunca tuvo nada detrás. Vale distinguirlos, porque las razones por las que algo dejó de funcionar te dicen qué más va a dejar de funcionar.
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Lo que se murió por razones legales
La foto es el caso grande, y para quien aplica desde acá es el más fácil de cometer. En Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia no va, por preocupaciones de discriminación. No es que se vea mal. Es que le crea un riesgo legal al empleador, y ese riesgo no tiene por qué asumirlo por vos.
Por el mismo motivo se cayeron la fecha de nacimiento, el estado civil, la nacionalidad y cualquier dato de salud. Los reclutadores en esos mercados los ignoran activamente por razones legales, así que en el mejor caso ocupan espacio. Ojo con la simetría, porque se invierte. En Alemania la foto se espera, y en Francia, Italia y España es común.
La dirección completa se cayó por una razón distinta y más simple. Ciudad y provincia (o cantón) bastan para los filtros de ubicación, y poner la calle exacta es un riesgo de privacidad que no compra nada.
Lo que se murió cuando cambió quien lee primero
Un grupo entero de consejos era razonable cuando el primer lector era una persona, y dejó de serlo cuando el primer lector pasó a ser un extractor de texto.
Las barras de habilidades y las escalas de puntos son el ejemplo perfecto. Comunican algo a un ojo humano y absolutamente nada a un parser, porque no son texto. Lo mismo con los íconos, los logos de empresas y los gráficos. Si el dato importa, tiene que estar escrito.
Las plantillas de dos columnas son la versión cara del mismo error, y siguen siendo el fallo de parseo número uno. Se ven profesionales y hacen que el extractor lea cruzando las dos columnas, intercalando contenido que no tiene relación. Para un portafolio o para un correo directo a una persona están bien. Para un portal, no.
Lo que se murió porque no dice nada
«Referencias disponibles a solicitud» es la línea más repetida de la historia del currículum y no aporta información, porque se da por supuesto (nadie ha llegado nunca a una entrevista y le han dicho que no sabían que existían las referencias). Además ubica el documento junto a las convenciones de los noventa, más o menos como poner un número de fax, y el sesgo de edad en contratación está bien documentado. No hay razón para regalarle a nadie una pista en esa dirección.
El objetivo profesional corrió la misma suerte. «Busco una posición donde pueda crecer» describe a cualquiera. Lo reemplazó un resumen que dice qué sabés hacer y para quién, que es información y no aspiración.
Las listas de habilidades blandas genéricas caen ahí también. Todo el mundo escribe que es proactivo y trabaja bien en equipo, nadie lo puede verificar, y por eso no distinguen a nadie de nadie.
Y las viñetas de funciones, las que empiezan con «Responsable de», describen el puesto en lugar de a la persona que lo tuvo. Dos personas en el mismo cargo escriben la misma viñeta. Eso es el problema entero. Lo que sí distingue es el logro con su número, cuando el número existe de verdad.
Los que nunca fueron ciertos
Dos cifras muy citadas no tienen fuente. La del 75% de CVs descartados por el ATS sale de una presentación comercial de 2012, y la del «estudio de Cornell» que muestra que los CVs hechos a mano pierden entre 20% y 60% de las veces no corresponde a ninguna publicación verificable.
Las dos están desarmadas con su origen en Qué es un ATS, así que acá va la tercera, que es menos conocida y más costosa de creer.
«La contratación por habilidades ya reemplazó los requisitos de título». Es la tendencia más anunciada de la década y la menos practicada. El Burning Glass Institute y el proyecto de Harvard Business School sobre el futuro del trabajo publicaron en febrero de 2024 un informe llamado «Skills-Based Hiring: The Long Road from Pronouncements to Practice», que siguió unos 11.300 puestos en empresas grandes de Estados Unidos. El resultado es incómodo.
Entre 2014 y 2023 la cantidad anual de puestos a los que se les quitó el requisito casi se cuadruplicó. El efecto sobre la contratación real fue prácticamente nulo. En palabras del propio informe, toda esa fanfarria se tradujo en menos de 1 de cada 700 contrataciones el año estudiado (no 1 de cada 7, ni 1 de cada 70).
El desglose explica por qué. Un 37% de las empresas sí cambió de verdad y subió casi 20% su contratación de gente sin título; ese grupo produjo casi todo el movimiento que hubo. El grupo más grande, un 45%, cambió el anuncio y no cambió la conducta. Y un 18% tuvo una mejora corta y después terminó contratando a menos gente sin título que antes de anunciar el cambio.
La consecuencia práctica es de doble filo y conviene tenerla completa. Escribí el CV hacia adelante con las habilidades, porque los anuncios están escritos en ese lenguaje y es lo que se busca. No borres tus títulos, tus certificaciones ni las empresas conocidas donde trabajaste por creer que ya no pesan. Demostrablemente pesan.
Lo que está en disputa y no conviene enterrar
Hay consejos que circulan como muertos y no lo están, y tratarlos como muertos cuesta entrevistas.
La carta de presentación es el caso más claro. De un lado, en encuestas a reclutadores estadounidenses una mayoría dice no leerlas nunca, y en tecnología eso es casi unánime. Del otro lado hay datos de campo de ResumeGo, que vende redacción de CVs, donde una carta adaptada al puesto subió las respuestas de 10,7% a 16,4%. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez, porque dependen del sector. Casi muerta en tecnología en Estados Unidos, todavía esperada en Reino Unido, en Europa, en el sector público, en la academia y en servicios profesionales.
Las fechas de graduación están en un movimiento más nuevo. Cada vez más gente con carrera larga las quita para reducir la inferencia de edad. La contra existe y es seria: a un lector la ausencia le puede sonar a que estás escondiendo algo, y hay quien descarta por eso. Por eso está acá abajo y no arriba. Si te graduaste hace poco, dejalas, porque ahí juegan a favor.
Los pasatiempos son situacionales. Cortalos salvo que sean relevantes al puesto o digan algo del rol, aunque en algunos sectores todavía sirven de gancho de conversación.
Y listar todos los trabajos desde 1998 está de salida sin estar muerto. Más allá de unos diez o quince años conviene comprimir, con una línea de «experiencia anterior» que agrupe lo viejo sin borrarlo.
Cómo lo maneja PalBrete
Varios de estos errores no son alcanzables desde acá, y no por disciplina sino por estructura. Los datos de contacto que el sistema modela son nombre, correo, teléfono, ubicación y enlaces. No existe un campo de foto, ni de fecha de nacimiento, ni de estado civil. La ubicación es una sola línea de texto pensada para ciudad y país, no para una dirección con número de casa.
Las habilidades se guardan como texto y nada más, así que una barra de progreso o una escala de puntos no se puede generar. Los niveles de idioma siguen la misma regla escrita: palabras o un código reconocido, nunca barras, estrellas ni porcentajes.
Y en los dos idiomas la instrucción incluye las convenciones de mercado, sin foto y sin datos personales. El resumen profesional se pide siempre, en la instrucción general.
Lo que el sistema no hace es vigilar tu redacción línea por línea. Si escribís «Responsable de» en la descripción de un puesto, la reescritura honesta puede mejorarla, pero nada garantiza que cada viñeta salga convertida en un logro con número, sobre todo si el número no existe. Inventarlo estaría del otro lado de la línea que no cruzamos.
Las diferencias entre mercados, y qué hacer cuando no sabés a cuál va tu CV, están en CV en inglés o español.